Vivimos en unos tiempos donde impera el estrés, todo es para ayer y las prisas son nuestras inseparables compañeras. Si a eso sumamos una crisis global como la del coronavirus, tu vida corre el riesgo de desmoronarse cada dos por tres.

Así que me gustaría plantearte dos sencillas preguntas:

  • ¿Cuántas horas libres tienes al día?
  • ¿Y cuántos minutos inviertes realmente en ti?

La respuesta correcta a la segunda pregunta debería ser como mínimo 10 minutos al día. Eso sería lo recomendable, ¿pero realmente lo consigues?

Estoy prácticamente segura de que pocas personas lo hacen. ¿Por qué? Las razones pueden ser múltiples: hay muchas cosas que hacer en tu hogar, temas pendientes de resolver, niños, teletrabajo… En fin, lo que supone llevar el control de toda tu vida. Llega un momento en el que todo lo que hacemos, si lo pensamos bien, no es más que un gran «ciclón» de acciones que no nos ayudan precisamente a avanzar, y nuestro cuerpo y mente se ven abotargados.

Y cuando hablo de tiempo invertido en ti no me refiero a tumbarte en el sofá a ver las noticias o a las horas que consigues dormir. Me centro más en ti, como ser humano, como individuo.

Aquí es donde entra en juego una práctica que te ayudará a mejorar tu día a día: la meditación. Si lees este artículo hasta el final aprenderás por qué y cómo puedes invertir más tiempo en ti. El objetivo: ser un poco más feliz. ¿Te apuntas?

💊 Beneficios de la meditación: una medicina para tu cuerpo

Piensa un instante en esa situación en la que te ves desbordado y crees que vas a estallar. Ese es justo uno de los momentos en los que la práctica de la meditación puede ser de mucha ayuda. Es como una aspirina para el dolor de cabeza, pero en lugar de algo físico que te tomas con un vaso de agua, es una acción que realizas.

Y olvídate de pensar en la meditación como una paraciencia o indigna de alguien que forma parte de la sociedad occidental moderna. Para quitarte ese prejuicio de la cabeza, debes saber que con gran frecuencia se publican nuevos estudios que avalan científicamente los efectos que tiene la meditación en el cerebro. Por ejemplo entre sus beneficios se puede encontrar que:

  • Reduce la presión arterial.
  • Mejora la circulación sanguínea.
  • Disminuye la ansiedad y el estrés.
  • Mejora problemas de insomnio.
  • Reduce la frecuencia cardíaca.
  • Relaja y produce bienestar.

Esta lista de ventajas puede que a más de uno le suene a magia y esboce una expresión de incredulidad, pero es rigurosamente cierto. Porque ya está demostrado que la meditación ayuda a regular muchas hormonas, que al fin y al cabo son las que dirigen nuestro cuerpo.

Con la meditación el cerebro cambia su forma de funcionar. Hay mayor frecuencia en la producción de ondas Alfa y, después de un tiempo de práctica, se generan ondas Gamma. A largo plazo también hay modificaciones a nivel de los neurotransmisores: se produce menos glutamato, un elemento que favorece la excitación nerviosa. También se ha comprobado que aparece una mayor conectividad neuronal. La Mente es Maravillosa

De hecho, puede que si has oído hablar de mindfulness creas que es «lo más» en técnicas aplicadas por prestigiosos coaches en el ámbito laboral. Pues que sepas por ejemplo que esta técnica, también denominada «atención plena», no es más que un tipo de meditación.

🧘 Pautas para empezar tu meditación

Lo bueno es que todo el mundo, sin excepciones, puede practicar la meditación, ya que no requiere de ningún material ni nivel. Solo pide dos cosas que están en tus manos (pero que no siempre hacemos compatibles con nuestra rutina): paciencia y constancia.

Asimismo puedes llevarla a cabo en cualquier lugar y momento del día, utilizar ropa cómoda y practicarla de diferentes maneras. Y para que veas que es posible te voy a dar unas pautas con las que iniciarte.

Para empezar la mejor posición es aquella que te permita estar cómodo durante la sesión, de modo que tu cuerpo no te pida cambiar de postura (si fuera así es que no has dado con la posición adecuada). Puede ser sentado en una silla o en el suelo y con la espalda recta (puedes apoyarte en una pared, por ejemplo).

Focalizar

Lo más sencillo es empezar focalizando tu atención en tu propio cuerpo y en tu respiración. Aquí debes intentar que no se te crucen pensamientos, manteniendo la mente en blanco. Si, ya sé que no es fácil, de inicio, porque nuestra mente está acostumbrada a millones de estímulos (al fin y al cabo así la hemos acostumbrado), pero descubrirás que no es imposible.

Truco para focalizar: piensa en un color (el blanco, por ejemplo) y ahora mira ese color pero con los ojos cerrados. Escucha tu respiración mientras piensas en este color y sólo respira por la nariz. Al ir oyendo cómo respiras, se va generando un estado de tranquilidad. Poco a poco irás entrando más fácilmente en ese estado de equilibrio. Puede que las primeras veces te cueste más, ¡pero no te rindas!

Cuando lo hagas céntrate en el momento presente. Deja pasar los pensamientos del pasado y los del futuro.

También puedes poner atención a cada parte de tu cuerpo mientras escuchas tu respiración.

Rodéate de una música relajante y de una luz tenue, o incluso hazlo a oscuras.

Intenta mantener este estado durante al menos 5 minutos y ponte una alarma que te avise cuando concluya el tiempo. Así no te picará la curiosidad de saber cuánto te queda (la impaciencia del primerizo). Y cada semana ve incrementando el tiempo que le dedicas a este ejercicio.

Cuando consigas concentrarte así de forma regular empezarás a notar los efectos en tu persona. Valdrá la pena, te lo aseguro.

De modo que recuerda darte a ti mismo un regalito, que te lo mereces. Cinco minutos al día serán suficientes para empezar. Y podrán hacerte más feliz.

Linda Velásquez

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